Ante situaciones de dificultad, incertidumbre o pendientes de resolver, tendemos a mostrarnos preocupados, incómodos e incluso angustiados por el tema en cuestión.Hace ya algún tiempo que alguien muy próximo a mi, laboral y familiarmente, me dijo algo que llamo enormemente mi atención, me hizo reflexionar y conserve con gran interés. “Amalia preocúpate menos y ocúpate más”. Mensaje sabio y con gran efecto impulsor.
Desde entonces, día a día, observo como una tendencia habitual que las personas nos mostremos muy preocupados, pero paralizados en nuestra preocupación y con el sentimiento de que con la mera preocupación ya “hacemos” todo lo que podemos.
“Preocúpate por todo, excepto por dos cosas:
por lo que tiene solución y por lo que no tiene.”
Una manera de tomar conciencia de nuestro propio grado de proactividad ante la vida consiste en examinar en qué invertimos nuestro tiempo y nuestra energía. Cada uno de nosotros tiene una amplia gama de preocupaciones: la salud, los hijos, los problemas de trabajo, etc. unas dependen de nosotros y otras no. Por lo que en primer lugar deberemos distinguir entre:
El núcleo de influencia que incluye todo aquello que depende de nosotros, que está bajo nuestro control, dentro de nuestras posibilidades de decisión y actuación. Se incluyen aquí: nuestras responsabilidades, nuestra conducta, nuestros hábitos, quienes somos y lo que llegaremos a ser.
El área de preocupación incluye todo lo que depende de otros o de las circunstancias. Se incluyen aquí desde el clima hasta que desaparezcan la incertidumbre “del mercado”, pasando por aspectos como que mejoren mis clientes, que cambie mi equipo, etc.
Las personas proactivas centran sus esfuerzos, sus decisiones y sus actuaciones en el círculo de influencia, dedicándose a los problemas con respecto a los que pueden hacer algo. Se ocupan.
Por otro lado, las personas reactivas centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación, en los defectos de los demás, en los problemas del entorno y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control, disminuyendo de esta manera su núcleo de influencia. Eso sí , se muestran muy preocupados y victimas de las circunstancias.




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Comentarios
Me parece que esta es la manera más acertada de vivir de forma responsable y equilibrada.
Un beso
Un saludo
Como decia un viejo proverbio chino "hagas lo que hagas el sol sale siempre, y es algo que no puedes cambiar, puedes decidir ponerte a la sombra o al sol"
tu que decides?
y como siempre, de acuerdo contigo, intentando hacer una empresa más humana, más sentida.
Un abrazo
Claro que hay situaciones fuera de nuestro control, desde mi punto de vista se trata de ser consciente de ello y no dejar que nos generen angustia o desespero.
Gracias
Tenemos tanto respeto a los problemas que nos olvidamos de que lo verdaderamente útil y eficaz es proponer y dar soluciones a ellos.
En la situación actual resulta muy fácil quedarnos parados pensando en lo mal que estamos porque puede resultar lo más cómodo, pero hay que tratar de buscar salidas y la iniciativa y sla proactividad se convierten en aspectos fundamentales.
Un abrazo muy grande.
Estoy de acuerdo en la distinción entre núcleo de influencia y área de preocupación, pero supongo que coincidirás conmigo en que no deben ser áreas estancas. Ambas conviven en nosotros y, desde mi punto de vista, nuestro objetivo es hacer más grande la primera (núcleo de influencia) para empequeñecer la segunga (área de preocupación). De todos modos, irremediablemen te, siempre habrán situaciones que no podemos controlar, como que un hijo coja un vuelo a otro país. En el transcurso de este viaje, seguramente, sólo cabe preocuparse, o no?
1 beso y gracias porque, un día tú me diste el mismo sabio consejo que a tí de dieron.
A veces ante un problema concreto deberíamos de centrarnos en el núcleo de influencias pero resulta muy difícil dejar de lado el area de preocupación que verdaderamente es el causante de que dejemos de ser "operativos" y como consecuencia "productivos".
Gracias por recordarlo.Deberíamos de tenerlo siempre en mente.
Un beso
Si bien es cierto que deberíamos tener esa norma de vida interiorizada, no está de más que nos la recuerde alguien de fuera para descubrir nuestra parálisis y para que surta cómo etapa de descubrimiento, y a parti de ahí comenzar a rodar de nuevo.
Interioricemos esta "regla de vida" y si no QUE ALGUIEN QUE NOS QUIERE NOS LA RECUERDE.
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