Gestión ineficiente del conocimiento en las empresas.
Vivimos en una sociedad llena de contradicciones e incoherencias. En estos momentos estamos presenciando una serie de reformas en el ámbito de lo social cuyo protagonista más reciente ha sido la reforma de las pensiones, en la que uno de los acuerdos más relevante ha sido el retraso de la jubilación hasta los 67 años de edad. En paralelo estamos asistiendo en grandes empresas (tanto públicas como privadas) a prejubilaciones de personas con edades entre los 55 y 60 años.
Es evidente que algo no cuadra, pero mas allá de lo injusto que es que para que algunos puedan prejubilarse en edades inferiores a los 65 años otros tengan que hacerlo a los 67, mi reflexión quiere centrarse más en cómo empresas y organizaciones se permiten prescindir de personas en plena capacidad física e intelectual para rendir y, con una sabiduría acumulada a lo largo de muchos años de experiencia y de una historia profesional, que no se puede improvisar ni compensar por muchos másters que se puedan acumular. La historia nos enseña que en muchas civilizaciones las personas mayores constituían los consejos donde residía la sabiduría y los conocimientos acumulados y que servían para guiar a las nuevas generaciones.
Uno se pregunta si no es posible aprovechar esa sabiduría aunque sea con dedicaciones a tiempo parcial. De esta manera la persona afectada puede reducir la intensidad de su dedicación de una forma más acorde con su edad, pero a la vez, la empresa puede aprovechar todo su conocimiento y experiencia, bien desarrollando una determinada función o bien formando a los jóvenes que se incorporan a la organización, a veces con mucha preparación académica, pero sin ninguna experiencia.
Si la expectativa de vida ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas, ello significa también que, la madurez y capacidad intelectual acompañan a esta longevidad y por tanto es incomprensible que se desperdicie de la forma que se esta haciendo, por otra parte y siguiendo el argumento de las contradicciones arriba comentadas hay instituciones que si aprovechan el saber y la experiencia acumulada, valga como ejemplo el caso de Pascual Sala, que a sus 70 años ha sido recientemente elegido presidente del Tribunal Constitucional.
Estamos en una época de grandes cambios, debería aprovecharse la ocasión para que todos estos despilfarros de conocimiento a los que estamos asistiendo puedan ser aprovechados estableciendo formas, dentro de las empresas y las organizaciones, de colaboración y aportación de las personas de cierta edad, pero con experiencia para que su saber hacer sea aprovechado. Es decir, establecer un sistema que permita que el cese de la actividad sea un proceso de disminución paulatina de la vida profesional y no un corte radical del todo a la nada.



TURKEY... On the road again. Well not on the road but on the plane again. This time part of our international team will be travelling to Turkey, in order to deliver one of the programs that we run across EMEA. We have great expectations about Turkey, and Turkish managers, culture, business and diversity managment sounds like a great plan.
Enrique L. Belenguer comparte, en su blog, reflexiones sobre el crecimiento del capital humano y la competitividad.


Comentarios
Es tan aceptable el argumento de que las personas mayores tienen un conocimiento que no es adquirible en escuelas de negocio ni en unos pocos años de experiencia, como que los jóvenes son provocadores de disrupción e innovación, aire fresco para el mercado. El problema es que no hay sitio para los dos.
Y en términos de "desvinculación", está mucho más aceptada la "baja natural" o jubilación que el rendimiento. La edad se considera, delante de un juez, más objetiva que la evaluación del desempeño, sesgada por los evaluadores.
Estoy de acuerdo con Mª José en que hay personas que por el bien de todos deberían "salir" de la organización cuanto antes, pero coincido con Quique y con Paco en que quizás el problema no es tanto de la persona como del entorno en el que se encuentra (líderes que no lideran, sistemas de incentivación poco adeacuados, nada exigentes o no aplicados).
Por otro lado, enlazando con lo que Vicente nos sugiere, ampliar la edad de jubilación, en algunos casos, para ciertos puestos y ciertas personas cobra para mi mucho sentido, pues entiendo que tienen mucho que aportar. Mientras que para otros puestos lo considero poco o nada adecuado.
En cualquier caso, me sumo a la incoherencia del planteamiento en una sociedad como la española en la que sólo una minoría llegaba ya a la jubilación a los 65 años como se reconoce en diferentes estudios.
En un país con más de un 20% de parados y con una generación de jóvenes 'perdida' que no ha tenido oportunidad de incorporarse al mercado laboral ni previsiblemente la tenga a corto y medio plazo, ¿qué sentido tiene ampliar la edad de jubilación?
Os invito a profundizar en este debate.
Maria José si han tardado en salir estamos ante un problema de rendimiento. Debería haberse tratado antes de prejubilar. Y creo que ese es un tema muy interesante éste, el rendimiento en las organizaciones. ¿Se mide el rendimiento? ¿Tiene alguna consecuencia el rendimiento de las personas?
Estoy segura que todos tenemos ejemplos cercanos.
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