Habrás escuchado esta pregunta muchas veces, puede que de mi boca, o de la de algún otro miembro de INMERCO, que intentando generar una reflexión, volvemos una y otra vez al mismo punto: “¿Y a ti qué te compran?”
Decimos qué te compran y no qué vendes, porque cuando hablamos de vender tendemos a hablar del producto: de lo que es y lo que hace. Sin embargo, cuando preguntamos qué nos compran hablamos de utilidades (no hablaré de necesidades, porque hay cosas que no necesitamos, pero nos son útiles): cómo uso el producto y para qué me sirve.
Parece que nos olvidamos y volvemos una y otra vez al discurso del producto. Y es que a mí mismo, que tanto lo pregono, se me olvida. Me pongo a hablar de lo maravilloso que es el producto, qué bien funciona. Cosa que, obviamente, es importante, pero es algo que se da por supuesto. Se da por supuesto que el agua de Fontvella, por ejemplo, es sana y que es mineral. ¿Pero la gente lo compra por eso? Si fuera por eso, casi cualquier marca de agua embotellada nos serviría.
La realidad es que encontraremos, si hacemos una buena investigación, que Fontvella tiene una serie de valores percibidos que la hacen diferente. Quizá es que genera confianza por los años que lleva, quizá es por su look deportista y moderno que refleja la botella, quizá es porque hay gente que no le gusta consumir productos de marcas “poco conocidas” y Fontvella parece una buena marca para llevar al gimnasio.
Por si fuera poco, todo esto, en muchos casos, no está en un nivel consciente y aceptado por la persona. Puede que nos digan que les gusta por el sabor. ¡Y NO nos miente! Pero ha habido estudios en los que se ha mostrado cómo el cerebro funciona diferente cuando uno ve la marca: sabe mejor si sabemos que es nuestra marca favorita, si no la vemos hasta podemos confundirla.
Por eso, en estos momentos en los que vamos a recuperarnos, en los que hemos decidido que vamos a generar el cambio que buscamos, creo que es necesario reflexionar sobre lo que nos compran.
Recuerda que no vendes taladros, vendes agujeros para colgar cuadros; no vendes pantallas, vendes poder visualizar un contenido;… y el día en que haya un instrumento que no sea un taladro para hacer agujeros, o una forma de visualizar contenido que no sea una pantalla, ese será tu sector también. Nos podemos empeñar todo lo que queramos en decir que no es lo mismo, que esto es diferente, que tiene más calidad, pero si al que lo utiliza le sirve para lo mismo, es lo mismo. Te compran el USO: te compran el producto pero también la marca, el servicio postventa, la profesionalidad de tus vendedores, la eficiencia de tu departamento de administración, tu responsabilidad social y medioambiental,...
Crea una experiencia, vende más que propiamente el producto, genera un sentimiento, una identidad, algo a lo que la gente se pueda adscribir. ¿Qué significa tu marca? ¿Si a tu producto le quito la marca, funciona igual? Si es que sí, mal camino. Siempre habrá alguien que pueda hacer un producto igual que el tuyo.



TURKEY... On the road again. Well not on the road but on the plane again. This time part of our international team will be travelling to Turkey, in order to deliver one of the programs that we run across EMEA. We have great expectations about Turkey, and Turkish managers, culture, business and diversity managment sounds like a great plan.
Enrique L. Belenguer comparte, en su blog, reflexiones sobre el crecimiento del capital humano y la competitividad.


Comentarios
Te contesto a esta, Blanca (gracias por escribir!). En Santiago, al estar tan dividida la sociedad en dos clases muy marcadas, los hábitos de consumo son completamente diferentes, nos como aquí Zara que tiene un espectro social muy amplio. Y ahí gana valor el que sea algo más exclusivo, probablemente; y te tengas que ir a un mall a comprar. Y creo que con las marcas pasa como con la política, el tema de la ignorancia racional y la sustitución por ideología, es decir como hay tanta información la persona decide en base a su alineamiento político, aquí igual, como hay tantas cosas voy a mi marca, que sé que más o menos es lo que quiero.
Lo peor? Al final es algo que decides tú, nadie te fuerza, pero sabes que hay cierto pensamiento general que dice que no deberías o que no merece la pena; y te pasarás el rato justificando porqué lo haces: la calidad, el diseño,... y lo que hará es reforzar tu compra, ya que de tanto legitimar tu compra te lo creerás
Aquí por ejemplo, en el área textil, predomina lo local frente a las marcas globales. Es difícil encontrar una marca reconocida (en el imaginario de un español) y para ello tienes que ir a centros comerciales específicos en áreas determinadas, para encontrar marcas reconocidas. El resultado: Voy hasta donde sea necesario para poder comprar ropa de marca conocida.
¿Es que la otra ropa no me gusta o carece de menos calidad?No, pero supone un sobreesfuerzo descubrir nuevas marcas a continuar con las ya perpetuadas en el mercado.
Me resulta más fácil, más cómodo ir a lo conocido, a lo que ya lleva una vida convenciéndome, a lo que sé de antemano que ME VA A GUSTAR y a lo que después de años, me he dado cuenta de que soy una fiel consumidora.
Buen trabajo ZARA!
Pues yo lo haría con una buena investigación de mercado; de ahí puedes sacar cómo perciben tu marca, como valoran tus productos y qué utilidad tienen.
Si no estas conforme hay que empezar a trabajar la marca, desde el packaging, a la atención de los comerciales, pasando por la comunicación y la publicidad.
2º A mi me gusta Bezoya :)
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