El ser, frente al tener y al hacer
Hace unos días asistí a una charla que insistía en la importancia que, en el momento actual, adquiere la persona en las organizaciones.
Más allá de concebir a la persona como un recurso repleto de conocimientos, habilidades y experiencias, es indispensable valorar y creer en la importancia del SER de la persona. El valor del ser por encima de lo que la persona tiene (conocimientos y experiencia) y de lo que la persona hace (tareas).
Sólo si atendemos a las personas por lo qué son en su totalidad y aprendemos a gestionarlas adaptándonos a cómo son, encontraremos el modo de implicarlas y hacerlas partícipes entusiastas de nuestros proyectos empresariales.
Un enfoque humanista implica:
- Enfatizar en lo único y personal de la naturaleza humana: el ser humano es considerado único e irrepetible.
- Confiar en la naturaleza: el ser humano es de naturaleza intrínsecamente buena y con tendencia innata a la autorrealización.
- Ampliar nuestra conciencia: la conciencia que tenemos de nosotros mismos y la forma en que nos identificamos con nuestro yo es uno de los varios estados y niveles de conciencia a los que podemos llegar, pero no es el único, los otros, nuestro entorno amplia este conocimiento.
- Trascender más allá de nosotros: la tendencia en el curso de nuestra autorrealización es ir alcanzando cada vez niveles de conciencia más evolucionados, que se caracterizan por ser cada vez más integradores de partes de nosotros mismos y de nuestra relación con el resto.
- Superar la escisión mente/cuerpo: Funcionamos como un organismo total, en que mente y cuerpo son distinciones hechas sólo para facilitar la comprensión teórica.
- Revalorizar lo emocional: la cultura occidental ha tendido a valorar lo racional sobre lo emocional, la acción frente a la reflexión. El cultivo de lo emocional, lo intuitivo, lo contemplativo, pretende restablecer el equilibrio.
- Reconocer al otro: dejar de reconocer a los demás como objetos, o medios para alcanzar nuestros propósitos personales. Esta forma restringida de relacionarse con los demás se transforma en una barrera comunicacional pues dejamos de verlo como un ser total.
Si optamos por un modelo de gestión humanista en el que buscamos lo mejor de las personas que conforman nuestros equipos necesitamos líderes sensibles y pragmáticos que actúen como SON, sin máscaras.
Necesitamos hacer un buen uso de las oportunidades que ofrece la comunicación bien gestionada, crear las condiciones para que todos se expresen, escuchar sus expresiones, ofrecer respuestas y fomentar la participación.
Y además, es básico instar al aprendizaje continuo a partir de la experiencia, promover el cuestionamiento y el sentido de la responsabilidad y recuperar el espíritu comunitario y sistémico de las organizaciones.
Todo ello nos va a permitir adentrarnos en un estilo de gestión enfocado "en" y "con" las personas, un estilo de gestión humanista.



TURKEY... On the road again. Well not on the road but on the plane again. This time part of our international team will be travelling to Turkey, in order to deliver one of the programs that we run across EMEA. We have great expectations about Turkey, and Turkish managers, culture, business and diversity managment sounds like a great plan.
Enrique L. Belenguer comparte, en su blog, reflexiones sobre el crecimiento del capital humano y la competitividad.

