José Antonio Marina, uno de los pensadores imprescindibles del panorama nacional, hace un repaso en su libro “La inteligencia fracasada: teoría y práctica de la estupidez” de cómo el ser humano, pese a ser una especie inteligente, hace muchas veces un uso erróneo de su inteligencia. Más allá del CI (Coeficiente Intelectual), la inteligencia humana engloba muchas más facetas. Ya Howard Gardner (Teoría de las Inteligencias múltiples), Solovey y Mayer, o el mismísimo Daniel Goleman, nos recuerdan que este CI no suele ser el mejor predictor de nuestro éxito en la vida intrapersonal e interpersonal, en nuestra faceta privada o en la profesional.
En su libro, Marina se detiene a analizar los fracasos cognitivos, entendidos como aquellas creencias tóxicas que nos impiden aprender más allá de lo que creemos saber; los fracasos emotivos, como los estilos afectivos que dificultan enormemente nuestra instauración en la realidad, pues se hace una evaluación equivocada de lo que sucede; los lenguajes fracasados, o cómo se producen errores en la comunicación por creer que lo que hemos dicho es exactamente lo que el otro ha entendido y viceversa; y por último el fracaso de la voluntad, o como dice Marina, “las derrotas de la libertad”. Ahora entenderán el por qué de este título.
¿Qué se entiende por voluntad? Son muchas las acepciones que se recogen en los diccionarios acerca de la palabra voluntad. Dependiendo del contexto su significado cambia. Para que nos entendamos, cuando hablo de voluntad hablo de deseos, motivaciones, así como de la capacidad de filtrar, direccionar y convertir en acción dichos deseos y motivaciones. Marina dice más: “la voluntad es la motivación inteligentemente dirigida”.
Antes de definir cuáles son los fracasos de la voluntad, el lector precisa conocer dos aspectos de la inteligencia que el autor distingue, para comprender cómo funciona la mente humana a la hora de tomar decisiones: la inteligencia computacional y la inteligencia ejecutiva. Voy a ser muy claro en mi explicación. La primera o computacional es la encargada de generar las ideas, deseos o motivaciones. La segunda o ejecutiva se responsabiliza de ejercer de “aduana” de estas ideas, deseos y motivaciones, decidiendo cuáles se convertirán en acción y cuáles no. Aunque puede haber fallos en la inteligencia computacional como falta de deseo o abulia, me interesa más centrarme en aquellos casos en los que es la inteligencia ejecutiva la que yerra. (continuará...)



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Comentarios
Gracias Cristina y espero que te guste la segunda parte.
Siguiendo el hilo de los comentarios y en mi opinión, uno de los enormes fallos del sistema educativo (tengo 45 años y creo que al menos desde que yo empecé a ir al colegio) es que no nos enseñan a tomar decisiones, y la vida es en si misma "una gran decisión". Aunque no decidas, lo estas haciendo. Siempre hay un coste de oportunidad en todo, si elegimos comer helado de fresa no lo hacemos de ningún otro sabor. Nunca antes lo había pensado, pero quizás, de nuestra ignorancia en el proceso de elección derive el fracaso de nuestra voluntad. En la cultura española los errores están mal vistos, no se ven como un aprendizaje sino como una "cagada", por lo tanto no queremos decidir, no queremos esforzarnos y por lo tanto el miedo hace fracasar nuestra voluntad.
Un saludo
Pero qué complejo es modificar o educar una voluntad, lo que al final nos hace más humanos. Es la capacidad de decidir, ¿tendremos que hablar de la educación o formación el elecciones?
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